Origen y composición
Los gases del tracto digestivo provienen de ingestión de aire, difusión desde la circulación, acción o interacción de las secreciones digestivas y fermentación intestinal.Como ha sido demostrado exhaustivamente, a partir de los trabajos pioneros del famoso investigador Magendie (15) en el siglo pasado, se ingiere aire con la saliva y los alimentos (11,12,14,16-18), especialmente con alimentos líquidos (19). En esta forma, ingresan al tracto digestivo los gases que componen el aire atmosférico y que son N2 (en proporción de casi 80%), O2 (en proporción de casi 20%), CO2, etc. (11,12,16,19).El aire ingerido que llega a la cámara de aire del estómago tiene CO2 a tensiones parciales muy inferiores a las que tiene el mismo gas en la sangre venosa, y, por ello, de acuerdo con las leyes de difusión de los gases, CO2 difunde desde la circulación hacia el lumen gástrico hasta que las tensiones parciales se equilibran (19,20). Igualmente, es muy probable que N2 difunda desde la circulación hacia el lumen del colon, cuando la tensión parcial de ese gas en el lumen disminuye parcialmente al aumentar la de otros gases que, como el CO2, H2 y CH4, se producen por la acción fermentativa de las bacterias colónicas (12,13).El HCl de la secreción gástrica actúa sobre los bicarbonatos de la saliva, el mucus gástrico, la bilis y el jugo pancreático, dando lugar a CO2 (11-13,19,20). También dan lugar a CO2 ácidos grasos, resultantes de la hidrólisis de triglicéridos en la parte alta del intestino delgado, al actuar sobre bicarbonatos de la secreción pancreática (11,12). Finalmente ácidos orgánicos de cadena corta, provenientes de la fermentación de carbohidratos en el íleon y el colon, generan CO2 al actuar sobre bicarbonatos secretados en esas zonas del intestino (11,13).Un mecanismo muy importante de formación de gases radica en la fermentación intestinal. Como veremos con más detalle después, bacterias, sobre todo coliformes y anaerobias, fermentan en el íleon terminal y el colon residuos de carbohidratos de alimentos que escapan de ser digeridos y absorbidos en las partes altas del tracto digestivo (11-14,19,21). La fermentación da lugar a CO2 y H2 (11-13,19,21). También se produce CH4 por acción bacteriana, pero sólo en el colon (11,13), como ha sido demostrado. A diferencia de lo que ocurre con el H2, para que se forme CH4 no es necesaria la presencia de substratos fermentables exógenos; en efecto, ni el ayuno prolongado ni la ingestión de carbohidratos fermentables pobremente digeribles influyen sobre la producción de CH4 (11,13,19,22). Se ha sugerido que las bacterias productoras de CH4 lo hacen a partir de CO2 y H2 (23) originados por fermentación, pero esto no ha sido definidamente confirmado. Parecería mas bien que la mucina, la glicoproteína principal del mucus secretado por el tracto digestivo, es el substrato cuya fermentación da lugar a CH4 (24). De todos modos, se ha precisado que sólo un tercio de la población adulta alberga en su colon bacterias capaces de generar CH4, característica que ocurre con tendencia familiar resultante más de factores ambientales que de factores genéticos (11,19). Otro dato interesante es que las personas productoras de CH4 tienen heces que flotan en el agua por su alto contenido de gas (12). Finalmente, por acción bacteriana sobre aminoácidos pueden originarse N2 y trazas de NH3, SH2, etc. (13,19).
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